Sucre restaurant: comida típica argentina con aires de Manhattan7 minutos de lectura

Sucre
Foto: Bernadita Urbano

Te invito a descubrir conmigo y vayamos a conocer Sucre, un restó muy chic al mejor estilo Manhattan en Belgrano.

Así empieza la noche en Sucre

Ni bien cruzás la puerta ya se respiran aires modernos, con una arquitectura vanguardista, amplia y liviana. Techos altos, aunque con muy buena acústica, mesas bien espaciadas entre sí y la vedette del lugar: una cava de vinos que hace las veces de caja de cristal, para que veas la amplia variedad de etiquetas que ofrecen. Lo más loco de todo es que este lugar está así desde que abrió en 2001, así que chapeau al visionario decorador.

Salón Sucre
Foto: Bernardita Urbano

No pasaron más de 5 minutos desde que me senté para que una señorita muy amable me entregue el menú y se presente como la encargada de mi mesa esa noche.

Quería concentrarme en qué pedir, pero mis ojos no paraban de mirar y mi cabeza de pensar: Me siento en otra ciudad, repetía todo el tiempo. Como curiosa e inquieta que soy, recorrí el lugar de la mano de Matías, el manager. La amplia barra, a cargo de Pablo Zitarosa, llamó mi atención. Y ni te cuento cuando leí que podés sentarte a tomar unos tragos ahí mismo mientras te ofrecen jamón recién cortado a cuchillo (Nota mental: Volver para probar de esa pata).

la cava de Sucre
Foto: Bernardita Urbano

Después de conocer la famosa cava, fuimos a ver la cocina abierta al mando del chef de cuisine Matías Ferreyra. Mientras me contaba que todas las carnes se hacen al grill con leña de quebracho sustentable, me tenté con las mollejitas que giraban al espiedo y pensaba ¿Cómo hacen para cocinar todo esto y que no haya humo ni olor a comida en el ambiente? ¡Qué tema ese! ¿no? Cuando llegás a casa y la ropa te delata lo que comiste. Por suerte eso en Sucre no pasa.

Lo mejor del menú

carpaccio de lengua y mollejas de Sucre
Fotos: Bernardita Urbano

Volví a mi mesa y, tentada por todo lo que había visto, estaba lista para empezar. Por si todavía no lo mencioné, cada día hay un menú de tres pasos que va cambiando y se acompaña con un trago especial.

Esa noche, la entrada era pastrón de lengua curada en salmuera. Voy a ser muy sincera: cuando el chef lo nombró quise decirle que no inmediatamente, pero tenía que hacerme adulta y probar cosas nuevas ¡y menos mal que lo hice, qué cosa tan rica!

pulpo de Sucre
Fotos: Bernardita Urbano

De todas maneras, mi alma bichera pudo más y también pedí el pulpo, aunque un poco desconfiada por cómo serían las porciones (generalmente mínimas, ¿nunca te pasó?) Bueno, acá lo que leés es lo que tenés: un tentáculo entero de pulpo al grill sobre papas estilo hash brown que no lo podés creer. Y como no podía ser de otra manera, también pedí las mollejitas que no se quedaron atrás.

De tragos y copas

barra Sucre
Foto: Bernardita Urbano

Mientras hacía una pausa para el plato principal me dediqué a la carta de tragos, la cual está diseñada para ser un paseo por los distintos continentes y que tiene una variable que me encantó: tragos riquísimos, pero en versión virgin, es decir, sin alcohol (Atenti a los conductores designados: basta del agua mineral, Sucre got you covered).

Vinos boutique de Sucre
Fotos: Bernardita Urbano

Además de esta carta, todos los días tienen un trago especial y también hay clásicos para los que son fieles a un estilo. Respecto a los vinos, las opciones van desde las etiquetas más masivas y conocidas hasta las boutiques. Y acá cito las palabras del dueño para definir estas últimas: “Vinos con mucho amor y poco marketing” y doy fe de esto. Probamos uno de uva ancelotta que fue un manjar (perdón querido gin tonic, esa noche te engañé con una copa de vino).

Sugerencias del chef en Sucre

Puesto en marcha el pedido del trago, el chef que generalmente recorre las mesas y habla con los comensales sugirió dos principales clásicos de la casa: El ojo de bife y el risotto. Y si él lo sugiere, hay que probarlo. Cabe destacar que la carne es premium certificada y que, a pesar de que el punto que pedí puede ser polémico, no se puede negar el sabor que toma el bife con el quebracho. Bien a punto y servido con variedad de papines, probé una carne súper tierna y perfectamente sazonada, pero tengo que admitir que la estrella para mí fue el risotto. No quiero contarte en detalle cómo sabe, porque realmente recomiendo que vayas a probarlo: el arroz en su punto exacto, bien cremoso y con el toque preciso de queso fuerte pero delicioso hicieron de este plato uno de los mejores que probé, y no exagero. Y acá es donde se pone en evidencia el énfasis de Sucre sobre los productores locales y la movida orgánica.Pocos ingredientes, de primera calidad, bien combinados y con mucho sabor. En el caso del risotto, por ejemplo, el queso es de un productor de Neuquén. Simplemente delicioso, probalo y me contás.

Los infaltables antojos dulces

Volcán de dulce de leche
Foto: Bernadita Urbano

Como si no hubiese comido mucho, quise terminar de arrebatarme con el postre. Porque, en definitiva si la hacemos, la hacemos bien, ¿o no? Así que no escatimé y fui por dos: el volcán de dulce de leche con sorbet de banana y el trío de quesos. Respecto al volcán, señor chef le pido me pase la dirección porque quiero irme a vivir dentro de esa lava de dulce de leche. La masa es como de panqueque, pero crocante… Sepan disculpar, se me hizo agua la boca, ¡qué cosa rica!

quesos de Sucre
Fotos: Bernardita Urbano

Y para cortar con tanta dulzura, mi paladar agridulce gustó mucho del trío de quesos, exóticos y de productores locales, que provenían de dos animales distintos (2 de vaca y uno de oveja), acompañados por confitura de arándanos, nueces caramelizadas y miel en panal. La combinación de los quesos con esta última es de otro planeta.

¡Aplausos para Sucre!

Después del festín de comida que tuve, mi sobremesa fue larga y tendida, cruzando charlas con el dueño, los mozos, bartender y chef. Me sentía de vacaciones en un lugar muy chic, donde cada comensal es protagonista y te sentís como tal desde que entrás hasta que te vas. La atención es muy buena, cuidando siempre los detalles y adelantándose a lo que puedas llegar a necesitar.

Me fui de Sucre totalmente satisfecha, con la reflexión de que alta cocina no siempre significa altos precios o alta costura para entrar. Una cena especial puede serlo aún más cuando la atención es tan esmerada, y muchas veces no necesitás subirte a un avión para viajar con los sentidos. Me fui a casa con esas reflexiones y con la certeza, sin lugar a duda, de que cenar en Sucre es un viaje de ida.

Sucre queda en Sucre 676 en Belgrano. Acá podés hacer tu reserva gratis.

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Bernardita Urbano
Berni es estudiante de Ingeniería Civil, amante de los idiomas y del dulce de leche. Cree que todas las noches son una buena oportunidad para conocer un bar nuevo y tomarse un Gin Tonic. También escribe para @Apto.Cita donde recopila lugares para salir en pareja por Buenos Aires