¿Dónde ir a comer? Argentina

Recorrido: Dónde probar buen ramen en Buenos Aires

4 de septiembre, 2018

Recorrido: Dónde probar buen ramen en Buenos Aires

11 minutos de lectura

Si bien en la ciudad cada día hay más lugares donde comer buenos platos de ramen la idea de este recorrido es mostrarles lugares bien diferentes entre sí que comparten el mismo amor por un buen plato de sopa. Todos nos criamos tomando sopa de la abuela, acá y en Japón. Por suerte hoy en día podemos conocer las sopas de todo el mundo. Acompáñenme en este recorrido por las sopas que más hacen las abuelas en Japón. Hay muchísimas recetas de ramen, por eso es bueno ir probando de diferentes lugares.

En esta mini serie de recomendados intentaré mostrarles tres lugares de los que más me gustan a la hora de elegir dónde comer un plato de ramen. Furaibo, dentro de un templo, el más tradicional de los tres. Komyun, con un toque más moderno y una gran cocktelería. Y Mirutaki, descontracturado y al paso.

Furaibo:

Ramen en Ba
Foto: Cortesía de Explorador Gastronómico

Si hay una zona que recomendaría no ir es la de Plaza de Mayo. Salvo por una exquisita excepción japonesa. A tan solo 100 metros de la Plaza de Mayo, y un poco perdido en la oscura noche porteña, se encuentra Furaibo. Este restaurante – templo japonés es comandado por el monje budista Gustavo Aoki, quien con mucha calidez nos recibió para empezar este recorrido por los mejores restaurantes de ramen de Buenos Aires.

Con la idea de recrear a los templos budistas, y a su vez adaptarse al mundo occidental, el salón se divide en dos secciones. Del lado occidental, con una linda barra de sushi, mesas y sillas clásicas para los más convencionales, y por el otro más oriental, con un tatami, almohadones y mesas bajas.

Pero aquí señoras y señores, vinimos por el ramen. Ese sabroso caldo que levanta cualquiera de los fríos que se avecinan. La noche estaba lluviosa, ideal para una panzada a puro sorber fideos y para acompañar, una deliciosa cerveza Sapporo japonesa. En Furaibo cuentan con nueve variedades de ramen. Todos partiendo de la misma base, una mezcla de ramen shoyu (salsa de soja) y tonkotsu (caldo de huesos de cerdo). Bien nutritivo, con mucho carácter y sabores intensos. Pero la gracia de estos caldos es la fantasía que se le agrega, en este caso elegimos el ramen Furaibo, que viene con bondiola feteada, fideos caseros, cebolla de verdeo, kimuchi (la versión japonesa del kimchi coreano, un poco menos picante) y un huevo cocido en el punto justo. Los fideos caseros exquisitos, el picantito del kimuchi, los huevos que aportan sabor y cremosidad, y como si esto fuera poco, bondiola. Con palitos y cuchara como armas, este bowl viene en tamaño chico, mediano y grande. Y confieso que al mediano le tuve que dar pelea, más que abundante. Si lo tuyo no es el picante, hay versiones con bambú, algas, con extra cerdo, brotes de soja.

Completan el menú combinados de sushi, la clásica milanesa de cerdo japonesa Tonkatsu, sopa de miso, salteados de verdura, pollo y carnes. Todo fresco, bien casero y con una técnica de primera. Hay postres exóticos como el helado de ajo negro y otros más clásicos como el tiramisú. El mundo oriental le hace guiños al occidental constantemente, desde la conformación de los salones hasta en el detalle de los postres.

Así concluye la primera parada, Furaibo y su ramen picante con kimuchi, el plato ideal para combatir el frio en Buenos Aires.

Furaibo queda en el Centro, Adolfo Alsina 429.  Reservá tu mesa

Komyun:


Una zona que en los últimos años creció muchísimo es la del ex Paseo de la Infanta, a metros del Hipódromo de Palermo, en pleno Rosedal. Allí se encuentra Komyun, una de las grandes aperturas del año, de los dueños de Avant Garden. Se trata de un restaurante de cocina oriental y Nikkei, y hasta aquí llegamos siguiendo nuestra ruta del ramen.

Si bien esta serie de recomendados se basa en el ramen, el menú está lleno de platos y tragos más que tentadores. Con Agustín Lucero a la cabeza del grupo gastronómico, confeccionaron un menú de esos que son para varias visitas para poder sacarse las ganas de probar todo. Y para que el combo sea completo es necesario tener una barra acorde. La misma está a cargo de Agostina Elena que la rompe. Por supuesto que cuentan con la mayoría de los clásicos, pero la gran sorpresa fueron las cuatro bestias sagradas. ¿De qué se trata? Cuenta la mitología que los cuatro puntos cardinales están resguardados por las bestias sagradas, y aquí, son cuatro tragos en su honor. Que marche un Suzaku entonces, un cocktail ahumado, con sake, albahaca, lima, almíbar de rosas, gin macerado con pimienta negra y bitter Komyun cardamomo. Delicado, muy equilibrado, ideal para comenzar la noche. Cocktelería de autor de primera.

Para empezar:

Infinidad de opciones una más interesante que la otra. Hay buns (de panceta, pollo, lomo, langostinos y vegetarianos), gyozas, spring rolls, tiraditos y cebiches. Por sugerencia de la atenta camarera, arrancamos la noche con unas gyozas de langostinos y cerdo de las más ricas que comí en los últimos tiempos. Cocidas al vapor y finalizadas con un rápida sellado a la plancha, acompañadas de una salsa fussa (de soja, aceite de sésamo, lima y salsa picante tailandesa). Un poco de sake, algunas gyozas, la noche arranca más que bien. En Komyun hacen todos sus pickles caseros, que son muy buenos para limpiar el paladar en el paso previo a los principales. Hacen de remolacha, echalotes, nabo, ají, pepino y rabanitos. Uno más rico que el otro. A gusto personal, le agregaría unas tostaditas.

Principales:

Ramen en ba
Foto: Cortesía de Komyun y Explorador Gastronómico

 Tienen una gran variedad de rolls, nigiris y sashimi. Y dentro de los platos principales se ve mucha inspiración del sudeste asiático. Pad thai, pesca del día al curry, mongolian beef, y be-hoon. Me tienta todo, así que una buena opción para probar un poco de cada es ir entre amigos y compartir distintos platos.  

Acá cuentan con una sola variedad de ramen, y diría que es la más clásica y una de mis favoritas. La base de esta sopa es un exquisito caldo de cerdo y miso (pasta de soja) cocido a baja temperatura durante más de 24hs. El caldo con mucho cuerpo, picosito, bien perfumado, el compañero ideal para una fría noche en la ciudad. Viene acompañado de un huevo cocido a baja temperatura, maíz, cebolla de verdeo, brotes de soja y repollo japonés. Y como si esto fuera poco, unas finas lonjas de cerdo que se deshacen en el caldo. Los fideos en su punto justo completan el combo ideal. Si sos de los que le gusta bien picante, tenés la posibilidad de agregarle sriracha para levantar más aun la temperatura. Cuchara en una mano, palitos en la otra, meta caldo y fideos. Los 3 grados de temperatura exterior van desapareciendo sorbo a sorbo.

Las noches pueden terminar con postre y café o con un traguito. Sinceramente entre las entradas y el potente ramen no había lugar para más. Pero como una copa para acomodar la temperatura corporal no se le niega a nadie, lo cerramos con otra de las bestias sagradas: Biakko. Tiene sake, licor de flor de sauco, vermut seco y bitter de lavanda ahumado. Venga ese aplauso para Agostina.
Estupendos cocktails, amplísima oferta gastronómica y un ramen ideal para combatir los días fríos. Gastronomía oriental y cocktelería de primera es el boom que hace rato llegó para quedarse.   

Komyun queda en Palermo, Av. Libertador 3883 Arco 9.

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Mirutaki:

Ramen en BA
Foto: Cortesía de Mirutaki

Llegamos al barrio de Palermo con la intención de seguir probando los mejores ramen de la ciudad. Y qué mejor que probar el ramen de Mirutaki, el nuevo proyecto de los hermanos Matías y Nicolás Totake después del gran éxito que tuvieron en la Nueva Casa Japonesa. Mirutaki, suena tan japonés que intente encontrar su significado pero no llegue a buen puerto. Simplemente es la combinación de Miru y Taki, el apodo de ambos padres de los Totake.

El salón cuenta con una estética moderna e informal, con predominio de maderas claras y muy buena iluminación. Mesas altas y una gran barra con vista panorámica de la cocina, donde la magia sucede. Particularmente a mí me encanta esto, no solo por ver a los cocineros en acción, también por la posibilidad de corroborar el orden y la limpieza que tanto caracteriza a los restaurantes japoneses. 

El menú es corto pero muy completo, más que suficiente para una gran velada. Podemos arrancar con unas exquisitas gyozas de cerdo o unas bolitas de pulpo con salsa takoyaki. Pero acá la vedette para mí son los nigiris, uno mejor que el otro. Variados, frescos, preparados con una gran delicadeza frente a nuestros ojos. Hay tablas de 5 o 10 piezas, siempre con lo más fresco del día. Marche entonces una degustación de nigiris acompañado de una rica cerveza japonesa mientras esperamos el tan ansiado ramen. Uno más rico que otro, todos preparados frente a nosotros por Matías Totake, con la delicadeza y pasión que caracteriza a la cocina japonesa.

La hora del ramen

Ramen en Ba
Foto: Cortesía de Mirutaki

En el menú tienen 5 opciones bien diferentes entre sí. El más clásico, el Tonkotsu, con base de caldo de cerdo. El miso Ramen, muy similar al clásico pero con el agregado de miso, una pasta a base de semilla de soja que realza el sabor del caldo de cerdo. El Shoyu ramen, con una base de caldo de pollo y salsa de soja, un poco más ligero que los de cerdo, ideal para quienes les cae un poco pesado el ramen clásico. El Black Karai Ramen, el más llamativo del menú, con caldo de mariscos, langostinos, espinaca, ají tamago, ideal para los que les gusta el picante. Y como si todo esto fuera poco, tienen un ramen vegetariano, el Yasai Ramen, con base de caldo de vegetales, hongos shitake, choclo, zanahoria y seitán. Me gusta mucho como le queda la pasta de miso al ramen así que por ahí fue mi noche. Un señor caldo de cerdo, acompañado de unos fideos caseros, chashu (finas lonjas de cerdo), menma (brotes de bambú), negi (cebolla de verdeo), ají tamago, huevo y choclo. Sorbo a sorbo la fría noche de invierno se convierte en una noche de verano donde la cerveza fría ayuda a estabilizar la temperatura corporal. Aplauso, medalla y beso para los Totake.

Va llegando el final de la noche, así que, Mozo, ¿qué tienen de postre? Flan de matcha y cheesecake japonés. Les soy sincero, había pispiado los postres al comienzo y estaba convencido de pedir el flan de matcha. Pero una pequeña y cordial charla con Matías Totake me hizo cambiar de opinión. ¡Venga ese cheesecake japonés! Extasiado quedé, una dulce y cremosa esponjita tibia, acompaño de una sutil salsa de naranjas, frutillas y crema. Siempre hay que escuchar a los que más saben, y mucho más cuando el dueño está al frente de la cocina.

Mirutaki tiene una idea más cercana al fast food que al tradicionalismo japonés, en el buen uso del concepto, donde pasar un buen momento entre nigiris y bowls de ramen. Llegás, te sirven todo bastante rápido, comes rico y seguí tu camino. Pasamos una gran noche, los hermanos Totake siguen dando que hablar y les aseguro que si se pegan una vuelta no se van a arrepentir.

Mirutaki queda en  Ángel Justiniano Carranza 2339, Palermo.

Te dejo un recorrido por los mejores bodegones porteños, para que sigas disfrutando de nuestra gastronomía.

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Cocinar, comer y viajar, son sus grandes pasiones. Cuando va a comer a un lugar nuevo siente ese cosquilleo de las primeras citas románticas. Nunca se niega a un asado. También es autor de Explorador Gastronómico.
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