Pony Line: la experiencia está en el detalle4 minutos de lectura

Ambiente de Pony Line
Foto: Cortesía de Pony Line

Se dice mucho que la hamburguesa de Pony Line es la mejor de Buenos Aires, que es un “must” si estás enganchado con el burger boom actual. Al principio puede parecer raro ir a un lugar como el Four Seasons a comer una hamburguesa, habiendo lugares más distendidos.

Cuando uno piensa en hamburguesas, se suele pensar en un bar tranquilo, cerveza tirada, servilletas de papel de las que no limpian, bermudas, remeras. En Pony Line se vive una experiencia totalmente distinta.

Fachada pony line
Foto: Cortesía de Pony Line

Incluso antes de entrar al lugar las buenas noticias comienzan; un servicio de valet parking esperando en la puerta, para que estacionar no haga que empecemos la noche estresados. Todavía era temprano. Decidimos ir antes del horario de la reserva para conocer la barra, famosa en la movida porteña.

Aperitivo

Barra de Pony Line
Foto: Cortesía de Pony Line

Unos negronis y unos old fashioned destapan la noche, pudiendo elegir tanto el gin como el bourbon, a medida y a gusto de cada uno. Si bien los tragos clásicos son lo que son, clásicos, en Pony Line uno se puede encontrar con preparaciones de autor realmente novedosas. Combinaciones de almíbares propios, macerados de hibiscus y tereré, para salir un poco de lo cotidiano, y para empezar a ver la mano del barman.

Trago de Pony Line
Foto: Cortesía de Pony Line

Llegado el horario de la reserva, muy amablemente nos informan que ya podemos pasar a la mesa. Nuevamente en los detalles, sillones de cuero muy cómodos, con mucho espacio, ideal para relajarse, compartir un trago y conversar con amigos o la pareja.

Decidimos acompañar la cena con vino, que puede sonar raro para los puristas de las hamburguesas con cerveza, pero no hay que olvidar que esta no es una hamburguesa común. No es a lo que se está acostumbrado, así que hay que pensar más allá. Un Pinot Noir de Serbal, bodega Atamisque. El paso en barricas de este vino hace que vaya muy bien con la carne y, por qué no, con esta hamburguesa.

Barra de Pony Line
Foto: Cortesía de Pony Line

Sin siquiera ver la carta ya sabemos lo que vamos a pedir para comer. Todos el mismo plato: la hamburguesa clásica de Pony Line. Para ayudarlos a entender un poco más la genialidad de esta hamburguesa, tienen que saber que la calidad de los productos y su preparación es lo que la hace la mejor de Buenos Aires. Esta hamburguesa no derrama queso, no satura con panceta, no invade con 400 gramos de carne. Es lo simple y bien ejecutado en su máxima expresión.

Principal

Burger Pony Line
Foto: Cortesía de Pony Line

Como en todo buen lugar, se le pregunta al comensal el punto de la carne. Para un amante de la hamburguesa esto es indispensable, porque el punto que a mí me puede gustar no tiene por qué gustarle a mis acompañantes. No hay un punto de carne que satisfaga a todos. La carne es un blend de tapa de asado de Wagyu y bife de chorizo. Nuevamente, como toda buena hamburguesa, simplemente condimentada con sal y pimienta, y poco amasada al momento de armar.

La carne se ve complementada con panceta, queso, salsa barbacoa, cebollas crocantes y un pickle casero. Cuando uno la prueba por primera vez, aparte de sentirse feliz, puede entender todo el trabajo que hay detrás. No es sencillo encontrar la proporción justa entre los ingredientes utilizados, para que ninguno invada al otro y para que todo esté en armonía.

Sobremesa

Pony Line
Foto: Cortesía de Pony Line

En cierto punto es injusto decir que es la mejor hamburguesa de Buenos Aires, tanto para Pony Line como para el resto. Es un verdadero plato de autor que se ve como una hamburguesa y viene acompañado de papas fritas.

Lo cierto es que una visita a Pony Line es una experiencia distinta, completa en todo sentido, desde que uno reserva hasta que termina de pagar la cuenta y su auto está listo en la puerta. Uno se siente a gusto, bien atendido, y se va con ganas de volver. ¿No debería ser siempre así?

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foodiealacarte
Gonchu es ingeniero y trabaja como desarrollador de Software. Fanático de las hamburguesas, neófito del vino. Muy exigente con el punto de la carne. En búsqueda constante de experiencias gastronómicas que sorprendan. También podés seguirlo en foodiealacarte