The Eightysix: el secreto mejor guardado de Bogotá

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EightySix -Cocktail Bar
Foto: Cortesía de EightySix

¿Te mueres por un gran coctel hecho a tu medida? Conoce más sobre esta hidden gem ubicada en uno de los barrios más bellos de la ciudad.

La década de los años 20 en Estados Unidos fue muy próspera: rebosaba moda, arte y mucho jazz. Y licor también. A pesar de haberse implementado en esta época la llamada Prohibición, o Ley Seca, las personas encontraron maneras de beber en secreto. De ahí que aparecieran los speakeasies, bares clandestinos a los que sólo podía entrar quien supiera la contraseña. Esta fue la estética que inspiró a Gonzalo Marín cuando creó su bar de coctelería artesanal.

The Eightysix - Coctel Bar
Foto: Cortesía de EightySix

The Eightysix, que antes se ocultaba detrás de un restaurante en el Parque de la 93, reabrió sus puertas en Quinta Camacho, un barrio que ha dado mucho de qué hablar en cuanto a cultura gastronómica últimamente. No fue fácil de encontrar: a pesar de sabernos la dirección, la casa es poco visible y parece en construcción. Sólo pudimos dar con ella cuando escuchamos una canción de jazz que provenía de las ventanas. Al acercarnos, vimos un pequeño letrero que confirmaba que estábamos en el lugar correcto, así que timbramos. Un afable mesero abrió y nos hizo subir las escaleras.
El segundo piso es oscuro y misterioso, iluminado por una lámpara en forma de diente de león. Sus pocos asientos lo convierten en un lugar íntimo, perfecto para pasar la velada con amigos. La barra, en una esquina del salón, llama la atención por las botellas de licor iluminadas y los numerosos ingredientes que se exponen allí, pues casi todo es preparado a la minuta con mezclas hechas en casa.

Shiitake, un curioso coctel con toques salados.
Foto: Shiitake, un curioso coctel con toques salados. Cortesía de The Eightysix

En la barra se encontraba Gonzalo, que se aproximó a nuestra mesa para hablarnos un poco de su propuesta. Nos explicó que es difícil encontrar buena coctelería clásica en nuestra ciudad, por lo que decidió que ya era hora de reivindicarla. De manera que aquí encontrarás, entre muchos otros, Negronis, Old Fashioneds y Mint Juleps de la más alta calidad.
Pero si quieres sorprenderte puedes pedir el Bartender’s Choice. ¿De qué se trata? ¡Simple! Como en los mejores bares de Nueva York —de hecho, Gonzalo vivió allá algunos años—, le cuentas al bartender qué licor quieres (ron, bourbon, ginebra, lo que se te ocurra), y qué sabores (amargo, dulce, ácido) y notas (frutales, herbales, maderosas) te gustarían. Es probable que te pregunten más cosas para lograr acertar y complacerte. Al final, tendrás un coctel hecho a tu medida que seguro te encantará; si no, siempre puedes devolverlo para que te hagan otro.

The Eightysix
Foto: La Pobre Viejecita

En nuestro caso, probamos el tradicional Moscow Mule, con cerveza de jengibre casera, ¡excelente! Y del Bartender’s Choice, Gonzalo realizó cuatro mezclas diferentes. La primera era una ginebra muy aromática, con curuba y un poco de agua tónica. El segundo fue un contundente whisky con fernet y almíbar, para tomar con mucha tranquilidad. Otro fue un tequila con infusión de cúrcuma y limonaria, de sabores ácidos muy sutiles. Por último, llegó mi favorito: un mezcal con tamarindo, espuma de mango biche y flor comestible de manzana.
El resultado fue siempre extraordinario. A decir verdad, aún me sigue sorprendiendo que los cocteles bien logrados tengan la capacidad de ser tan complejos y crear múltiples niveles de sensaciones, algo muy parecido a lo que ocurre con la comida. Es muy afortunado, sin duda, que ahora le llamen “gastronomía líquida” a este arte.

Burrata de Planeta Rica, Colombia, con dulce de papayuela especiada y ron. Cortesía de The Eightysix
Foto: Burrata de Planeta Rica, Colombia, con dulce de papayuela especiada y ron. Cortesía de The Eightysix

Y aunque los cocteles son los protagonistas, este bar no descuida la comida. El chef José Ragazzi está a cargo del menú, que le apuesta a los ingredientes locales y frescos. En él encontrarás platos para compartir como los huevos estallados, el pulpo con frijoles o la cremosísima burrata.

Huevos estallados, cortesía de The Eightysix
Foto: Huevos estallados, cortesía de The Eightysix

Es admirable la seriedad con la que tratan la coctelería en este sitio: cada una de sus preparaciones son memorables y la disfrutarás de inicio a fin. Por si fuera poco, sus platos exquisitos junto a la atmósfera cálida y amigable hacen de The Eightysix una experiencia completa. Este es, indiscutiblemente, mi spot preferido de Bogotá.

The Eightysix se encuentra en la Calle 69a # 10-05. Es aconsejable hacer reserva con anterioridad por medio de su Facebook o su Instagram.

La Pobre Viejecita
La Pobre Viejecita es, como bien lo dice el famoso poema de Rafael Pombo, "una anciana sin nadita que comer sino carnes, frutas, dulces, tortas, huevos, pan y pez". Le encanta conocer restaurantes y contar sus experiencias desde el punto de vista de un comensal corriente. También es autora de La Pobre Viejecita