Dime qué comes y te diré quién eres8 minutos de lectura

Pareja comiendo

No se puede vivir del amor, y tampoco sin comer. Según estudios científicos el ser humano puede llegar a sobrevivir dos meses sin alimento. A excepción de personas con una gran reserva de grasa que ayuda a resistir el hambre más tiempo, sin comida no vivimos. Todo comunica, y cuando comemos hablamos de nosotros mismos. En verano, analizamos qué dice nuestro sabor de helado preferido, ahora, en pleno invierno, ahondamos más profundo y analizamos qué dice lo que comemos de cada uno.

El primero en desarrollar el tema fue Jean Anthelme Brillat-Savarin, un político francés amante de la buena vida y la gastronomía que en 1825 escribió “La psicología del sabor”, un libro sobre las prácticas alimenticias en el que declara que “las personas que sufren indigestión o se emborrachan son completamente ignorantes de los verdaderos principios del comer y beber”, y que “un postre sin queso es como una hermosa mujer con un solo ojo”.

Por su parte, en Alemania, el filósofo Ludwig Andreas Feuerbach llegó a la rotunda conclusión de que “somos lo que comemos” al estudiar los efectos de los malos hábitos alimenticios en nuestra salud.

Lo cierto es que podemos conocer a una persona con solo verla comer, y nuestros platos preferidos también hablan de nosotros. Estas son algunas de las máximas que describen nuestra personalidad en relación al alimento:

ají picante

Los que disfrutan la comida picante buscan vivir nuevas aventuras y experiencias, y suelen irritarse y enojarse más fácilmente. Los que comen mucha carne tienden a la codicia, los celos y la ira, y son más fuertes y temperamentales. Los vegetarianos o veganos, son más tranquilos y pacifistas.

Muffins de chocolate

Las personas que se mueren por los dulces buscan cariño y ternura, los que prefieren salados son más intelectuales y los que consumen mucha fruta son más amables, relajados y abiertos. Dicen que los fanáticos de la pizza suelen ser vagos y haraganes y que los amantes del sushi y la comida japonesa, más astutos y reservados.

Cada una de nuestras costumbres describe e indica rasgos de nuestra personalidad, por ejemplo, los que le tienen miedo a las espinas del pescado suelen temerle a la violencia y a las complicaciones. Cómo tragamos (sin procesar, procesando demasiado, lento, de golpe), remite a la forma en que digerimos todo lo que nos sucede en la vida.

Lo que comemos también indica nuestro interés por el cuidado del medio ambiente, los derechos de los animales, la armonía interior y el rendimiento físico. En una nota sobre Michael Phelps, el ganador olímpico en natación que consume una dieta diaria de 12.000 calorías, la BBC publicó su menú de desayuno: una tortilla de cinco huevos, tres sándwiches de huevos fritos con lechuga, tomate, queso, cebolla frita y mayonesa, tres panqueques con chocolate, tres tostadas con azúcar, un tazón de avena y dos tazas de café. Un súper combo de carbohidratos y proteínas ideales para nadar y quemar en el agua.

Los alimentos son energía y pueden ser positivos o negativos, algunos nos ayudan a dormir mejor, a reducir el colesterol, al crecimiento del pelo y al cuidado de la piel, mientras que otros, todo lo contrario. Cada bocado que ingerimos influye en todo nuestro ser.

La geografía y la historia también inciden en nuestros hábitos. En países donde nieva todo el año, como Alaska, para mantener la temperatura corporal la gente necesita alimentos altos en grasa, y carnes como de ballena, foca o pescado, resultan indispensables.

mariscos sobre arroz

Otros como Japón, tienen una dieta rica en mariscos porque están rodeados de océano y no sólo es económicamente accesible sino que contienen vitaminas y minerales que no se encuentran en otros alimentos ni en las carnes rojas.

Durante las épocas de esclavitud, los amos le daban a la servidumbre las partes de los animales que ellos no querían, como los intestinos, hoy conocidos y popularizados en Sudamérica como chinchulines. La influencia gastronómica de las colonizaciones también sobrevive al paso del tiempo, en países como Vietnam, que estuvo bajo el mando francés por casi cien años, aún hoy preparan pan francés. En Argentina, la inmigración mediterránea está presente en platos españoles como las albóndigas, la tortilla de papas, los churros y alfajores, e italianos como las pastas, pizzas, polenta y helados.

Ya sea cultural, social o geográficamente, lo que comemos revela mucho de quiénes y cómo somos y de dónde venimos.

Dime cómo comes y te diré quién eres

Ya analizamos qué dice de nosotros lo que comemos, ahora vamos allá y nos enfocamos en otro punto importante: cómo lo hacemos. Los distintos modos de comer también nos describen y cada estilo tiene sus características. Algunos son muy evidentes y otros fluctúan entre uno y otro, lo importante es conocer las diferentes categorías para buscar el equilibrio y entender mejor a los demás. Estos son los estereotipos que existen a la hora de comer:

1) El Lento

Es los que más disfruta la vida y el momento presente. Mastica lento, habla durante la comida y se toma su tiempo para saborear y disfrutar cada bocado. No tiene apuros ni problemas digestivos. Suele poner nervioso a los demás que a veces lo consideran egoísta.

En el trabajo no le gusta estar a las apuradas y prefiere las cosas bien hechas, con tiempo. En las relaciones aprovecha el día a día, las discusiones pueden ser intensas pero también lo son los momentos de regocijo y placer. Es el que más disfruta la comida aunque suele aferrarse a lo conocido y prefiere mantener el control.

Hombre comiendo rápido

2) El Rápido

El que termina antes que todos. Es el más distraído, come con el teléfono, la computadora, el diario o la televisión, traga sin respirar, se muestra apurado y suele meter presión para que todos terminen. Es impaciente, no mastica del todo y tiene tendencia a engordar. Los que devoran la comida son impulsivos en todos los ámbitos de la vida, no piensan las cosas del todo y a veces son apresurados incluso en los momentos de placer. Trabajan mejor bajo presión y suelen ser multifacéticos, pudiendo abordar varias tareas a la vez. Los fast eaters, como fast food pero en personas, suelen dedicarse poco tiempo a sí mismos y anteponen las necesidades de los demás a las propias.

3) El Metódico

Es el más organizado. Come todos los días en el mismo horario, tiene una rutina establecida y no le gusta saltarse ningún paso. En las comidas como en la vida, suele tener todo planificado dejando poco margen para la curiosidad y la novedad. Las malas lenguas dicen que son rígidos, dominantes y estructurados, con tendencia a controlarlo todo y a no relajarse.

El Quisquilloso

4) El Quisquilloso

Puede comer lento o rápido pero siempre se fija en todos los detalles y tiene requisitos para cada comida. Sabe muy bien lo que quiere y cuando va a un restaurante hace varias preguntas antes de pedir. Su estilo de trabajo es sistemático y organizado, y para cualquier tarea necesita tener los datos completos. Llevado al extremo puede ser una persona muy rigurosa que no se anima a salir de la zona de confort perdiendo espontaneidad y abertura en la vida.

5) El Mezclador

Es el que mezcla toda la comida y en cada bocado tiene un poquito de todo. Son las personas más fuertes, capaces de soportar y hacerse cargo de muchas cosas a la vez. En las relaciones disfruta tener tiempo para todos y mantener los vínculos. En el trabajo asume mucha responsabilidad, tiende a comprometerse demasiado y necesita organizarse para poder priorizar las tareas y no ‘mezclarse’ como en la comida.

Plato de comida con los ingredientes separados

6) El Separador

El que come un solo tipo de comida por vez y necesita terminar una para seguir con la próxima. Es cuidadoso y muy detallista, analiza y piensa bien antes de actuar. En las relaciones es una persona prudente y algo estricta ya que a veces le cuesta ser flexible y dejarse llevar. A los demás, su método, le suele parecer un poco raro.

7) El Aventurero

Es el que siempre prueba cosas nuevas y busca vivir nuevas sensaciones y experiencias. Disfruta lo exótico y no le teme a los riesgos. En el trabajo es el que siempre propone algo nuevo y no le teme a sus ideas. En las relaciones es extrovertido y admirado por su bravura y desfachatez. De alma exploradora, se aburren fácilmente de las normas y lo establecido.

Niño comiendo comida ruidosa

8) El Ruidoso

Es el que sorbe la sopa y mastica ruidosa y orgullosamente. Es una persona directa sin eufemismos que no teme mostrarse tal cual es y tiene claro lo que quiere. Es seguro de sí y no se preocupa por el juicio de los demás, es un alma libre que sigue sus propias reglas. A veces puede molestar a otros y para contrarrestar, un poco de autocontrol como masticar con la boca cerrada, le puede servir.

En conclusión, como diría Hipócrates, el médico de la Antigua Grecia: “Que el alimento sea tu mejor medicina y tu mejor medicina sea tu alimento.”

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Violeta Zapiola
Violeta es Periodista y Sommelier. Trabajó en los mejores restaurantes y bares de Europa y América del Norte, y escribe en el magazine digital Maleva desde sus inicios. Apasionada por la historia que esconden los sabores, va más allá en cada una de sus notas.