4 lugares para comer las mejores tapas en Buenos Aires

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Tapeo

¿A quién no le gusta comer con la mano? La idea es hacerles llegar algunas opciones de lo que a mí particularmente más me gusta: “el picoteo”. Aquellos lugares donde hay que dejar el formalismo de lado, tomarse una buena cerveza y disfrutar.

Hay quienes dicen que las tapas se crearon para comer algo antes del trabajo y así transitar la jornada laboral con el estómago lleno. Los vascos cuentan que en las tabernas se juntaban amigos a beber sidra y era fundamental ofrecer pequeños platos para evitar los excesos del alcohol.  Y otra teoría, la que más me gusta creer, es que viene de “tapar” la bebida con una rodaja de pan para cubrirla de las moscas. Con el tiempo las tapas se convirtieron en algo clave dentro de la gastronomía, mucho más que una simple rodaja de pan.

100% vascos: Sagardi

Tapeo de Sagardi
Foto: Cortesía de Sagardi

Cuando decidí empezar a escribir este posteo lo primero que se me vino a la mente fueron las clásicas barras de tapas españolas donde cada uno toma de la barra lo que más le tienta y lo come de parado. Buscando opciones noté que en Buenos Aires ese estilo de servicio no era fácil de encontrar. Así me topé con Sagardi, quienes orgullosamente se presentan como la única barra de pinchos vascos de Buenos Aires.

En pleno corazón de San Telmo, una zona que los fines de semana se llena de turistas pero que en la semana suele ser bastante tranquilo, se encuentra este bellísimo local. El local se divide en 3 partes: el salón con mesas donde se sirve a la carta, un salón privado para eventos en el subsuelo y lo que iba a buscar, la gran barra llena de pinchos.

Con más de 40 opciones entre pinchos fríos y calientes, es la perdición de cualquier amante de la comida vasca. Hay opciones para todos los gustos, todos preparados con productos de excelente calidad siguiendo las recetas clásicas vascas para hacerlo sentir a uno como si estuviera en un rincón de San Sebastián. Cada pincho tiene bastantes ingredientes, entre los que se destacan el salmón, las anchoas, los boquerones, terrinas, jamón crudo, tortillas, por decir algunos. Mis favoritos fueron el pa and tomaquet (una rodaja de pan de masa madre frotado con tomate y una feta de jamón crudo), pincho de mousse de salmón con virutas de jamón crudo, la txistorra frita (embutido de cerdo con pimentón típico vasco), tortilla de papas rellena de salmón y una tapa de tomates confitados con queso brie que es una delicia.

El sistema es simple: cada uno se acerca con su plato a la barra y agarra los pinchos fríos que más le gustan. Los pinchos calientes los bandejean y cada uno decide a gusto. El costo de todos los pinchos, fríos y calientes, es el mismo. A la hora de pagar, se cuentan los palillos y listo. Debo confesar que uno tiende ser mal pensado y tuve que consultarles si el sistema era efectivo o había algunos que intentaban hacerse los vivos y esconder algunos palillos. Muy amablemente me explicaron que los vascos son de confiar en la gente y que por suerte la gran mayoría de los visitantes son honestos.

La atención es de primer nivel, se nota que es un equipo muy aceitado donde todos saben explicar cómo es cada uno de los pinchos. Me fui enamorado de este lugar, encontrando un nuevo favorito en lo que a tapas y pinchos respecta.

El legado familiar: La Esperanza de los Ascurra

La Esperanza de los Ascurra burrata
Foto: Cortesía de La Esperanza de los Ascurra

Nacieron en 2011 con la idea de dejar el legado de los Ascurra en lo más alto. Estos tres primos, nietos de españoles, necesitaban continuar de alguna manera con el apellido del abuelo materno (Dardo Ascurra). Y qué mejor que con un bar de tapas. Continuar el legado no solo con el apellido, sino con un recetario español que con el correr de los años fue tomando sabores porteños.

Sinceramente soy un fanático de la cocina española, así que cuando abrió La Esperanza de los Ascurra la expectativa fue grande. Y la cumplieron con creces. Tortillas, jamón crudo, boquerones, pulpo, quesos, buñuelos, mejillones. Tapas, medias raciones y raciones, me vuelvo loco. Siendo pocos siempre conviene pedir tapas, la ración es para grupos grandes. Es la mejor manera de poder degustar muchos platos, igualmente los mozos te asesoran bastante bien para no pedir de más.

La Esperanza de los Ascurra papas
Foto: Cortesía de La Esperanza de los Ascurra

El menú tiene opciones de tapeos ya armados o los podés armar a tu gusto. Las papas con alioli son sencillamente exquisitas. ¿Las gambas al ajillo? Oh, sí; un espectáculo. 

El local es un típico bar de tapas: mesas y sillas de madera, barra larga con las tapas expuestas sobre la misma. A diferencia de los bares españoles, donde uno elige directamente de la barra, acá se pide a la carta desde la mesa.

Actualmente se expandieron y se encuentran en diversos barrios porteños, inclusive abrieron dos locales en España: uno en Málaga (de donde era oriundo Dardo Ascurra) y otro en Madrid. La propuesta en los locales de España son tapas más porteñas, a la inversa de lo que sucede en Buenos Aires. Una vuelta de rosca interesante para ganar los dos mercados.

Es un lugar para juntarse con amigos, tomarse unas cañas y llenarse la panza de delicias españolas. Tapas: vengan de a una que yo las espero sentado tomando una rica cervecita.

El exótico: Síntesis Tapas Asiáticas

Tapeo de Síntesis Tapas Asiáticas
Foto: Cortesía de Síntesis Tapas Asiáticas

En un rincón del barrio de Recoleta se encuentra este pequeño restaurante de comida fusión asiática, principalmente japonesa, china y taiwanesa.

De la mano de Oscar, quien te recibe y atiende siempre con una sonrisa, uno ya sabe que todo lo que sigue en Síntesis va a salir bien. Es clave sentirse a gusto cuando uno va a un lugar donde el menú no es lo que está acostumbrado a comer desde niño. Así que con la buena predisposición que tienen, es fácil poder buscar opciones para darse una panzada oriental.

El local es chico, entrarán aproximadamente 20 comensales. Sin embargo, cada mesa tiene su espacio para no sentirse invadido con conversaciones ajenas. A veces puede gustarnos escuchar otras mesas, pero por lo general es importante sentirse cómodo a pesar de las reducidas dimensiones del lugar.

Tapeo de Síntesis Tapas Asiáticas
Foto: Cortesía de Síntesis Tapas Asiáticas

El menú es más que interesante para quienes nos gusta la comida asiática. Tienen opciones de ramen, rolls, algunas opciones de pescados y lo que fuimos a buscar para esta publicación: tapas asiáticas. Podés elegir individualmente las tapas o pedir una degustación que trae un poco de cada cosa.  El tapeo degustación incluye: gyozas, wantan de salmón, piezas de sushi (new york roll y spicy salmón), yakitori, tonkatsu, tiradito de tofu, sopa miso, una ensalada fresca y por supuesto arroz. El tapeo termina con un helado de jengibre.

Me sentí muy a gusto con el lugar y, lo principal, comí muy bien. Hay quienes pueden llegar a quedarse con hambre dado que al ser tapeo, son pequeñas porciones para poder degustar un poco de todo. Los amantes de la comida asiática sin dudas se van a sentir muy a gusto con Oscar y su equipo que explican en detalle cada una de las tapas.

El histórico: Bar de Cao

Tapeo de Bar de Cao
Foto: Cortesía del Explorador Gastronómico

En una esquina como cualquier otra del barrio de San Cristóbal se encuentra el mítico Bar de Cao. Abrió en 1915 como un almacén con despacho de bebidas y actualmente es uno de los iconos de las picadas en Buenos Aires.

El lugar es un típico bodegón, con menú de bodegón y mozos de bodegón. ¿Quedó claro? Mesas de madera, sillas de madera, los salames colgando y picadas en todas las mesas. Me siento a gusto en lugares así.

El menú es bastante completo, arrancando por las picadas, pasando por hamburguesas, pastas, milanesas y variedad de carnes a la parrilla. Lo más recomendable es pedir una picada ya armada para probar un poco de todo o podés pedirte los ingredientes por separado y armártela a tu gusto. Mi recomendación en el Bar de Cao es pedir cualquiera de la variedad de picadas que tienen. Jamones, salames, tortillas, quesos, nada puede salir mal. Las especialidades de la casa: la pavita y la sidra tirada. No digan que no les avisé.

Con 102 años de historia, algo bien tienen que haber hecho para seguir abiertos. Lo que hacen lo hacen muy bien.

Explorador Gastronómico
Cocinar, comer y viajar, son sus grandes pasiones. Cuando va a comer a un lugar nuevo siente ese cosquilleo de las primeras citas románticas. Nunca se niega a un asado. También es autor de Explorador Gastronómico