Amamos lo que comemos. Comemos lo que amamos.

Las 10 mejores parrillas de Buenos Aires – Parte 119 minutos de lectura

La Cabrera
Foto: Explorador Gastronómico

Por suerte contamos con muchos lugares que trabajan carnes de primera categoría y principalmente con eximios asadores. Ser un gran parrillero es un arte que solo dominan los más sabios. Y entre ellos, a mi humilde entender, se encuentran Hugo Echevarrieta, Gastón Riveira y el controversial Francis Mallmann, por nombrar algunos de los más me gustan. Cada cual con su estilo particular, alguno te podrá gustar más, otro menos, pero todos sin dudas están entre los mejores. Paciencia, conocimiento del producto, buena técnica y la que experiencia que solo te da muchísimas horas frente al fuego, son las claves.

Sin repetir y sin soplar cuando hablamos de grandes parrillas y parrilleros fácilmente nos vienen más de 20 a la mente, por eso a lo largo de varias publicaciones intentaré recomendarles algunas de las que a mí más me gustan haciendo un recorrido acorde a distintos presupuestos y estilos de parrillas. Si no ven su parrilla favorita, no se alarmen, esto recién comienza y puede salir en la próxima publicación. Ahora acompáñenme en este viaje por las primeras 5 que tengo para recomendarles a puro chori, chinchu, vino y asado. A la leña o al carbón, con criolla o chimichurri, cada parrilla tiene sus secretos e intentaré develárselos a lo largo de este recorrido.

Lo de Jesús – La Malbequeria

Lo de Jesús
Foto: Explorador Gastronómico

Cuenta la historia que hace más de 60 años Don Jesús Pernas vendía unos sándwiches de matambre y jamón crudo espectaculares. Hace unos 13 años la mítica esquina cambio de dueños y se convirtió en lo que es hoy Lo de Jesús, el templo de la carne y el vino. ¿Por qué carne y vino? Porque no solo es una parrilla icono del barrio de Palermo, tienen anexado al local una hermosa casa chorizo donde funciona La Malbequeria. Se pueden elegir cualquiera de sus más de 350 etiquetas a precio de vinoteca directo a la mesa, un éxito ¿no? Con un bello salón de pisos damero, el elegante anexo de La Malbequeria y el patio donde próximamente funcionará el wine bar, esta esquina tiene espacios para todos los gustos. Para familias, parejas y hasta grandes grupos de amigos catando cada una de las joyitas que recomienda el sommelier. Turistas y locales disfrutan de cada uno de los ambientes.

Lo de Jesús
Foto: Explorador Gastronómico

Hoy a 63 años de su apertura se sigue cortando jamón crudo, siendo una de las entradas más pedidas del lugar. Pero como ustedes saben, vinimos acá por la parrilla del experimentado chef Martin Carrera, así que por ese camino iremos. Entradas bien clásicas, como chorizos, morcillas, provoleta, chinchulines y mollejas. También hay tortillas, empanadas y unos champignones rellenos que me quedaron en vista para la próxima visita. Ya con la copa de Malbec en mano decidimos comenzar la noche con un buen chori y unas morcillas impecables.

Lo de Jesús
Foto: Explorador Gastronómico

Malbec, chori, morci ¡y sí amigos! la vieja y querida tira de asado. Tal cual la pedimos, de corte banderita y jugosa, bien ahumada por la leña de quebracho e itin. Los cortes que salen constantemente de la parrilla son bien tradicionales, como bife de chorizo, ojo de bife y lomo. Todos ganadores. También tienen los especiales como rack de ojo de bife, tira de asado del medio, entraña especial de novillo y la estrella, el bife de chorizo madurado de 25 días. Y si hablamos de calidad en la materia primera, cabe destacar que los cortes de carne son de raza Angus excepto el bife madurado que es de raza Hereford. Celebramos que cada día más parrillas se animen a apostar por las carnes maduradas, logrando piezas de carne de una terneza y sabor único. Con un menú en torno a la carne y el vino no podía faltar la cazuela de lomo al malbec, otro de los hits de Lo de Jesús.

Si las carnes son tradicionales, las guarniciones van a la par. Ensaladas, papas fritas, purés, espinacas a la crema y batatas fritas. Aplausos para las papas fritas, bien doradas y crocantes.

Para después de cenar, hay panqueques, helados, apple crumble, tiramisú, flan y el clásico queso y dulce. Si hablamos en todo momento de que la velada era ideal para acompañarla con un buen vino, tienen una selección idealmente pensados para la sobremesa. Nada esta librado al azar, déjense aconsejar por quienes más saben y disfruten de una gran noche de carnes y vinos.

Nuestro Secreto – Four Seasons

Nuestro Secreto Four seasons hotel
Foto: Explorador Gastronómico

Para quienes vamos a diario al centro porteño, la city es sinónimo de caos. Tránsito, ruidos, manifestaciones y mucho smog. Perdido dentro de toda esa locura encontramos un poco de paz en un cubo de vidrio. ¿Cubo de vidrio? Sí, en el hotel Four Seasons, justo detrás de un delicado jardín y dentro de lo que simula ser una caja de cristal se encuentra la parrilla Nuestro Secreto. Un oasis en medio de la furia que nos saca de toda esa vorágine y nos bien predispone para un lindo almuerzo veraniego. 

Desde el momento en que te sentas y te traen un paté de hígado de pollo riquísimo, sabés que todo lo que sigue va a estar muy bien. Pero acá no vinimos a comer solo paté, vinimos por todo. Por toda esa parrilla comandada por Patricia Ramos que no para ni un segundo de ahumar carnes con leña de vid.

Mollejas del Nuestro Secreto Four seasons hotel
Foto: Explorador Gastronómico

Al estar haciendo una recorrida por tantas parrillas intento que las entradas sean las imperdibles del lugar para no llenarme con cualquier cosa y llegar enterito a la hora de las carnes. Dura mi vida ¿no? Y si de imperdibles se trata, arrancamos con unas mollejas con limón encurtido en oliva, sencillamente perfectas. Y aquí la sorpresa, lo que nuestro camarero dijo que no podíamos dejar de probar, la provoleta de queso de cabra con un delicioso pesto de tomates. Dorada, ahumada, crocante, un manjar. La otra entrada que vi al pasar y me quedó guardada para la próxima visita, fue un pulpo grillado con emulsión de pimientos que se veía buenísimo.

Basta de entradas y metámonos de lleno en lo que nos interesa, los principales. Acá hay dos opciones: a la parrilla o al horno de barro. Por las noches y los fines de semana se agrega una tercera opción más que interesante: el asador a leña de manzano. Sí mis queridos fanáticos de los asados, acá se usa leña de vid y de manzano, cada corte aromatizado a su manera. Del horno de barro salen delicias como pastel de cordero, matambrito de cerdo y raviolones de asado braseado. De solo leerlo en el menú se me hace agua la boca, raviolones de asado braseado con salsa de tomate y burrata, todo pero todo lo que está bien está en esa combinación de sabores.

parrilla de Nuestro Secreto
Foto: Explorador Gastronómico

Pero acá estamos hablando de las mejores parrillas, así que nuestra elección va por ese lado: bife de costilla y entraña tiernizada. Los cortes son 100 % Angus Argentino, una genética que se adapta muy bien al suelo Argentino y es muy comercializada en los principales restaurantes. El bife de costilla en su punto justo, con una manteca de malbec que perfuma y complementa al bife de manera ideal.

Entraña del Nuestro Secreto Four seasons hotel
Foto: Explorador Gastronómico

Ni bien entramos nos comentaron al pasar que probemos la entraña. Hoy en día la entraña es uno de los cortes que más populares en las parrillas así que uno puede imaginarse lo que va a comer cuando la pide. Pero no mis amigos, el verdadero secreto de Nuestro Secreto está detrás de esa entraña, con una cocción sous vide previa y terminada en la parrilla es un orgasmo cárnico. Se deshace en la boca, tierna, sabrosa, encantadora. Distinta a todas las entrañas que probaste en cualquier lado. Imperdible.

, la bomba es el mousse de chocolate Supreme de Nuestro Secreto
Foto: Explorador Gastronómico

Llegando al final, dudábamos si pedir postres. Pero teniendo los helados Dolce Morte de Joaquín Grimaldi imposible no pedir alguna de sus creaciones. Chocolate blanco café y mandarina,  sabayón de malbec con membrillos asados y chocolate, lima y jengibre confitado. Una fiesta de sabores únicos e irrepetibles. Si lo tuyo no llegase a ser el helado, aunque creo que no conozco a nadie que no le guste el helado, la bomba es el mousse de chocolate supreme con confituras de moras, frutos rojos, merengue de cacao y nueces pecanas. Dulce, ácido, aireado, explosivo.

Acá no hay secretos, una parrilla de primera en un oasis en medio de la ciudad de la furia.

Nuestro Secreto – Four Seasons queda en Posadas 1086/88, Retiro.

Los Talas del Entrerriano

Los Talas del Entrerriano
Foto: Explorador Gastronómico

José León Suarez, para muchos un lugar totalmente desconocido en el conurbano bonaerense. A tan solo media hora de la Ciudad se encuentra este parrillón que atrae todos los fines de semana a más de 2000 comensales. En un salón inmenso que alberga a más de 450 personas por turno y, que si no llegás temprano, seguramente vas a tener que esperar un buen rato como si estuvieras en cualquier restaurante de moda en Palermo.

Don Oscar Bopp, el entrerriano, con sus 73 años es quien dirige la batuta. Hoy lo secundan sus hijos y nietos, pero el mandamás de facón empuñado en la cintura, sigue siendo Oscar. La historia del entrerriano se remonta al año 85 donde comenzó a vender choripanes en la puerta de lo que hoy es un galpón inmenso. De a poco fue creciendo, ganando terreno y hoy si no es la parrilla que más carne tira al asador todos los fines de semana, está muy cerca de serlo. Oscar acusa tener el record de haber vendido 408 lechones en un día para la navidad del 92. 408 en un día es una locura inigualable. Con ese record no quedan dudas que el lechón es la especialidad de la casa, pero hay mucho más que paso a contarles.

Lejos del glamour, pero con una estética bien de campo, el lugar tiene su encanto. Mesones enormes de madera, pequeñas mesas para dos, barra para los que les gusta charlar con el parrillero, y hasta una zona dedicada exclusivamente a quienes se agolpan para llevar.

unas ricas mollejas y un chorizo casero
Foto: Explorador Gastronómico

Como saben, los asados siempre comienzan con achuras. Sin achuras no hay asado. Y qué mejor que unas ricas mollejas y un chorizo casero para arrancar la noche. Acá no hay pequeñas porciones, todo es abundante, todo se comparte. Como esa fuente rebalsada de exquisitas mollejas que llegó a la mesa a escasos minutos de haberlas pedido. Los mozos y la carne vuelan, todo sale rápido, todo sale rico. De la parrilla no paran de salir unos choris caseros que son un éxito. Si hace 32 años el entrerriano ya vendía chorizos, como imaginarán algo del tema sabe.

Pero no todo en la vida son mollejas, chorizos y provoletas. Acá se come carne en abundancia, nunca tan bien llamado toda la carne al asador. De los tres asadores a leña, uno en el salón, otro afuera y la parrilla de la barra, sale de todo. Hay bife de chorizo, asado, vacío, matambre, bondiola, cordero, lechón, lo que quieras.

unas costillas de 30cm de largo
Foto: Explorador Gastronómico

Consultamos con el mozo que estaba especial ese día y nos recomendó el costillar de asado al asador. No exagero cuando digo que nos trajeron unas costillas de 30cm de largo. La carne se deshacía en la boca, tierna, gustosa, logrando que el viaje hasta José León Suarez haya valido la pena con tan solo el primer bocado. Para acompañar, papas fritas y ensaladas clásicas. Si querés algo de fantasía, le podés agregar un huevo frito a las papas. Los datos a tener en cuenta es que en la barra no se cobra servicio de mesa y algo que me encanta, hay bebidas grandes para compartir. También hay una pequeña selección de vinos a precios populares donde alguna joyita podés encontrar. La atención de los mozos es la que nos gustan, que si te estás excediendo en el pedido te frenan y te recomienden cuanto pedir. Y si te excedés, no te preocupes, te lo envuelven para llevar y vas a tener un gran almuerzo al día siguiente. Los Talas del Entrerriano es de esos lugares donde no hay distinción de clases, acá la única discusión es si pedir sus costillas gigantes o el crujiente lechoncito. Precios acordes, una correcta y veloz atención, y calidad en cada uno de sus platos.

Los Talas del entrerriano
Foto: Explorador Gastronómico

Si las porciones de carne eran abundantes, les cuento que los postres no se quedan atrás. Cuentan en la carta con todos los clásicos de siempre. Flan casero, tarantela, higos, frutillas con crema, duraznos en almíbar y el viejo y querido postre vigilante de queso y dulce. Sin palabras el vigilante, dos fetas enormes una de queso y otra de dulce. Sin vueltas, para un gran cierre.

Las Talas del Entrerriano queda en Av. Brigadier Juan Manuel de Rosas 1391, José León Suárez.

La Cabrera

El 2001 para la mayoría de los argentinos es un año que recordaremos de no muy buena manera.  Para Gastón Riveira seguramente su recuerdo fue mucho más grato, ya que ese año inauguró el primer local de La Cabrera. El puntapié inicial de este recorrido que hoy lo lleva a poner el nombre de La Cabrera alrededor del mundo (Perú, Paraguay, Bolivia, Brasil, México, Filipinas). En el camino pasaron 4 premiaciones donde se mantuvo entre los 50 best restaurants de Latinoamérica, algo no tan usual para una casa de carnes. Sofisticado y simple, casa de carnes, mucho más que una parrilla.  Te dejo la nota sobre los últimos 50 best de Latinoamérica para por si vas a alguno de estos países en tus vacaciones o si querés recorrer en los que tenemos acá.

empanadas de carne de La Cabrera
Foto: Explorador Gastronómico

Una generalidad que se da en la mayoría de las buenas parrillas es la de tener excelentes empanadas. Teniendo carne de primera categoría, lógicamente eso se traduce en unas ricas y jugosas empanadas fritas, un clásico bien argentino para abrir el apetito. Pero en La Cabrera intentan darle una vuelta de tuerca a lo clásico y de allí salen entradas como la provoleta con jamón crudo y pesto de albahaca que se repite en cada una de las mesas.

La Cabrera
Foto: Explorador Gastronómico

Chorizo, morcilla, mollejas crocantes, riñoncitos con manteca de provenzal y mi favorito, los chinchulines trenzados. Soy un fundamentalista del chinchulín trenzado, producto con mala prensa debido a la cantidad de parrilleros inexpertos que arruinan semejante obra del arte culinario. Y mi querido Gastón Riveira debo confesarte que hacés unos chinchulines trenzados de novela. Crocantes por fuera, cremosos por dentro, impecables.  

En La Cabrera hay cortes de novillo de Angus Argentino, también de Wagyu Argentino y hasta chuletones de ojo de bife con hueso de 15 días de maduración. Acá no se escatima en calidad, saben que turistas y locales van en búsqueda del bife perfecto y eso es lo que te dan.

Hago un paréntesis en el recorrido para hablar de la importancia de la leña. Hay gente que ni siquiera lo tiene en cuenta. Menos que menos que existen distintas variedades para aromatizar cada corte. Consejo: Si sos un asador que recién comienza, préstale atención a la leña, la diferencia en el producto final puede ser sustancial. Y eso en La Cabrera lo saben, utilizan leña de espinillo con astillas de manzano. A los fanáticos nos encantan este tipo de datos.

La Cabrera
Foto: Explorador Gastronómico

Tienen el corte de carne que quieras, desde entraña a bife de chorizo, pasando por un ojo de bife que es la vedette del lugar. El ojo de bife de por si es un corte increíble por tener dos cortes dentro de una misma pieza, es decir, por un lado la tapa y por el otro el centro que es una delicia. Tierno, jugoso, impecablemente cocido. Teniendo muy en claro que tanto entre argentinos como en turistas el punto de cocción es un tema que genera debates tienen un menú con fotos de los 6 puntos. Van del blue al bien cocido, o suela, según mi punto de vista. Jugoso para mí, por favor.

La Cabrera
Foto: Explorador Gastronómico

Si la carne roja no es lo tuyo raro que vayas a una parrilla. Pero para aquellos que no les interesa tanto la carne roja hay pamplonas de pollo, bondiola rellena con ciruela y hasta un brochette de vegetales.

Toda este festín cárnico se completa con lo que para mí es el sello distintivo de La Cabrera, las guarniciones. Con cada plato vienen pequeñas cazuelas con variedad de purés, espumas, ensaladas, salsas y hasta unos ajos confitados que la rompen. Algunas llegan con los platos y otras las ofrecen los camareros al pasar. Tienen también las clásicas opciones como papas fritas y ensalada de rúcula y parmesano, pero sinceramente con todo lo que te traen si las pedís es por antojo, no por necesidad.

Si hablamos de asado, hablamos de compartir. ¿Por qué no cerrar la noche compartiendo una degustación de postres? Y aquí las dos variedades: de postres clásicos (volcán de chocolate, panqueques, torta de manzana, flan) y la que elegimos nosotros, de helados. Nada como terminar una fresca degustación de helados, ideal para cerrar una noche de verano.

La Cabrera queda en Cabrera 5127, Palermo. Acá podés hacer tu reserva gratis.

Cabaña Las Lilas

Cabaña las Lilas
Foto: Explorador Gastronómico

Una mesa al rio en Puerto Madero puede ser el lugar ideal para una escapada nocturna de verano. Pero si hablamos de noches ideales, hace falta un asadito. En la estancia Las Lilas, se crían 5 razas diferentes (Angus, Hereford, Brangus, Braford y Brahman), de las cuales una partida en particular se destina exclusivamente al restaurante. El sueño de cualquier parrillero. Si a una carne suprema le sumamos un servicio acorde, se convierte en lo que actualmente es, una de las mejores parrillas del país.

Con varios salones incluyendo uno vip y la fantástica terraza al rio, este restaurante tiene el espacio ideal para cubrir tus necesidades. Imagino a los enamorados pidiendo mesa con vista al rio, a los calurosos adentro con el aire acondicionado y a los rockeros famosos probablemente en el vip.

Cuentan con un equipo muy entrenado a tu disposición para que tengas una noche donde tu única preocupación sea sentarte y disfrutar. ¿Indeciso con el vino? Pensá que querés comer y encomendate en manos del sommelier Javier Felipe quien sabe leer a la perfección a cada cliente.

Cabaña las Lilas
Foto: Explorador Gastronómico

Con una carta de parrilla bien clásica hay todo lo que la dieta del amante de los asados necesita: chorizo, morcilla, salchicha parrillera, chinchulines, riñones, mollejas y provoletas. Con el asesoramiento de Gastón del Valle, jefe de salón, arrancamos con unas empanadas de carne al horno de barro y unas mollejas de corazón que las tildó de especialidad. Bien ahumadas, gorditas, se derriten en la boca. De las empanadas que decir, carne excelente, horno de barro ¡No fallan!

Los 3 puntos clave para tener el bife ideal los tiene Cabaña Las Lilas: una carne de alta calidad producto de una excelente genética, el proceso de maduración y el sistema de trazabilidad para saber cómo fue el recorrido de la estancia a la mesa.

bife de chorizo de Cabaña las Lilas
Foto: Explorador Gastronómico

En el menú figuran la mayoría de los cortes clásicos como ojo de bife, medallón de lomo, bife de costilla, picaña, vacío, entraña, t-bone, hasta una tira de asado con 16hs de cocción a baja temperatura y terminada en la parrilla. Para compartir o alguien que quiera someterse a un desafío culinario tienen el Bife de costilla Cabaña Las Lilas, un chuletón de 1kg. Nosotros optamos por un ojo de bife jugoso y un bife de chorizo a punto. Cada cual en su punto justo, bien dorado por fuera, jugoso por dentro, tierno, delicioso, con la simpática y característica vaquita que identifica el punto de cocción en cada uno de los platos. Carnes argentinas de primer nivel, de pastoreo, directo de la estancia a la mesa.

¿Guarniciones? Ensaladas clásicas, papas fritas, verduras asadas, farofa (hay varios aportes de la gastronomía brasilera a lo largo del menú) y el otro sello distintivo, las papas soufflé, dame mil. 

Volcán de chocolate de Cabaña las Lilas
Foto: Explorador Gastronómico

Para el postre hay apple pie con helado, sabayón de espumante, panqueque con dulce de leche y volcán de chocolate por nombrar algunos. Cuando uno lee en el menú volcán de chocolate difícilmente se lo saque de la cabeza, y así fue. Marche un volcán con helado de queso azul. Epa, helado de queso azul, el inesperado compañero ideal para ese volcán en erupción.

Cabaña Las Lilas quede en Av. Alicia Moreau de Justo 516, Puerto Madero. Acá podés hacer gratis tu reserva.

No dejes de visitar la segunda parte de Las 10 mejores parrillas de Buenos Aires. Te dejo también mis 10 restaurantes asiáticos recomendados en Buenos Aires para los días qué estás con antojo de sabores orientales. Si buscás más opciones te aconsejo entrar a Restorando y chequear las más de 900 propuestas de restaurantes y bares en Buenos Aires. ¡Reservá tu mesa gratis y en el momento!

Cocinar, comer y viajar, son sus grandes pasiones. Cuando va a comer a un lugar nuevo siente ese cosquilleo de las primeras citas románticas. Nunca se niega a un asado. También es autor de Explorador Gastronómico.

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